“No nos pueden intimidar, si gana el NO y el Presidente no es capaz de renegociar los Acuerdos, entonces Santos debe renunciar” desde Cartagena

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En esta democracia cientos de miles de colombianos, de soldados y policías han entregado su vida para defender la vida de cada uno de nosotros, y hoy quedó seriamente afectada y herida con el acto de la firma del Acuerdo entre el Gobierno y las Farc.

El gran verdugo de la democracia, históricamente, han sido las Farc.

Uds recuerdan cuando en agosto de 2012, iniciaron las conversaciones con el Gobierno, la premisa de las Farc fue: “no aceptamos la Constitución política, no aceptamos el Estado de Derecho y no aceptamos la Justicia”. Por eso firmaron ese acuerdo pronto.

Ese acuerdo le entrega, a las Farc, una constitución política hecha por ellos y a la medida de ellos, les entrega una justicia especial por encima de la Justicia Ordinaria hecha por ellos y para ellos, les entrega un manto de impunidad y les permite no pagar un solo día de cárcel a pesar de sus delitos de lesa humanidad; y van a recibir como premio, el poder adquirir liderazgos políticos, ocupando cargos de elección popular.

Vamos a ver a los cabecillas de las Farc en el día legislando en el Senado o en la Cámara, y en la noche sembrando árboles dizque para poder pagar sus penas ante la sociedad. ¿Es eso justo?

Vamos a sufrir con el gran verdugo de la juventud y las familias: el narcotráfico. Las Farc, al final de la década de los 80, por decisión y voluntad propia decidieron ingresar a ese negocio; treinta años después, hoy son el cartel de la cocaína más poderoso del mundo. La respuesta del Acuerdo es declarar al narcotráfico como delito político, para permitir que las Farc limpie su nombre y limpie su fortuna.

Y tenemos que aceptar, los colombianos, que todas las concesiones se constituya en la llegada del socialismo del siglo XXI en Colombia; y lo vamos a tener muy cerca, ese acuerdo le crea una autopista pavimentada, sin restricciones ni límites, para que sean las Farc los nuevos actores de la política colombiana, para que sean el nuevo grupo de oposición y recibir todas las concesiones que (en la historia del país) ningún grupo político ha tenido.

Nosotros, con el esfuerzo de todos los días, recorremos todo el país para ganarnos la confianza de todos los ciudadanos, con argumentos e ideas; las Farc, con sus balas asesinas, han obtenido concesiones que jamás hubiéramos obtenido quienes estamos en la lucha democrática.

Por eso, ese Acuerdo es una amenaza para el país, vulnera el principio mas sagrado que tiene una sociedad: la Justicia. No hay democracia si falta la Justicia, jamás se logrará la libertad sin Justicia. Por eso este es un acuerdo que conduce a la impunidad.

Ese Acuerdo también acaba con la división de Poderes. Somete al Congreso y a la Justicia, arrodillado a nuestros Poderes Públicos al servicio de las Farc.

Ese Acuerdo atenta contra la descentralización política administrativa, establece un estado burocrático al estilo del régimen chavista de Venezuela; y le impone cargas a nuestros municipios y departamentos, que serán imposibles de cumplir.

Ese Acuerdo rompe principios de una democracia que ha generado respeto y credibilidad a lo largo de los años.

Vamos camino a que el Gobierno cree nuevos impuestos: el 02 de octubre se vota el plebiscito, y al día siguiente llevan la Reforma Tributaria al Congreso para aumentar el IVA a la canasta básica y a los útiles escolares, y así poder pagar el Acuerdo a las Farc sin exigirles un solo dólar del narcotráfico para reparar a las víctimas y pagar el destinado.

Ese es el gran engaño del Gobierno. La Reforma Tributaria está hace un año, pero si la llevan ahora, se hunde el plebiscito. Esa es la gran trampa que nos hacen.

La única forma de evitar que eso ocurra, la única forma de preservar nuestra Constitución es votar NO en el plebiscito.

Votar NO significa abrir la puerta para que los acuerdos se puedan renegociar para mejorar y corregirlos.

No nos podemos dejar intimidar. Sí se puede renegociar los acuerdos; y si el Presidente de la República, ganando el NO, no actúa en condescendencia, entonces que renuncie por incapaz al no cumplir la Constitución y la Ley.

Los invito a que esta última semana, demos la batalla para defender la Democracia y la Constitución; defendamos la familia, defendamos a los colombianos que de forma honesta aportan todos los días a la construcción del país.

Cada uno de nosotros, esta semana, debe ser un multiplicador para decirle a sus amigos, familiares y vecinos que: es el momento de salvar a Colombia. No podemos ser inferiores a esa responsabilidad, nos estamos jugando la vida de todos los colombianos.

Los invito a que esta semana le demos una gran lección a quien nos ha engañado y es el gran traidor de los colombianos, y le digamos NO en el plebiscito para que viva Colombia y viva nuestra democracia.

Muchas gracias.